Por: Raúl Alejandro

Dando continuidad a mis entradas anteriores, llegamos a una de las primeras ideas que asimilé como producto de mis lecturas y el análisis de la información: Los paradigmas nutricionales.

Primero que nada, ¿Qué es un paradigma? Básicamente significa “ejemplo” o “modelo”. En el contexto de lo científico, el paradigma establece aquello que se debe observar, el tipo de interrogantes que hay que formular, cómo deben estructurarse dichas interrogantes y cómo deben interpretarse los resultados. Cuando un paradigma ya no puede satisfacer las necesidades de una ciencia (por ejemplo ante nuevos descubrimientos que invalidan conocimientos previos), entonces nace uno nuevo. Se dice que un cambio de paradigma es algo dramático para la ciencia.

En las ciencias sociales, el paradigma se encuentra relacionado al concepto de cosmovisión. El término se utiliza para describir el conjunto de experiencias, creencias y valores que inciden en la forma en que un sujeto percibe la realidad y en su forma de respuesta.

Ambas definiciones son complementarias y hablan mucho sobre los candados que nos ponemos nosotros mismos, y que no nos permiten abrirnos a nuevas ideas (que casualmente muchas veces son realidades superiores). Nuestros paradigmas tradicionales funcionan en varios aspectos como límites. Vale la pena reflexionar un rato sobre este asunto. Para todo tenemos paradigmas, y la gran mayoría nos fueron impuestos o los copiamos sin haberlos confrontado con nuestra más profunda opinión y reforzarlo con la investigación.  Empezar a quebrar paradigmas y crear nuevos en base al debate interior es un proceso interesante, aún cuando el resultado sea un paradigma que no está socialmente aceptado (qué es lo más común entre los que tenemos ideas diferentes).

Retomando el asunto de la salud, es fácil reconocer el paradigma general de las personas en cuestiones de alimentación y nutrición: los nutrientes necesarios para llevar una vida sana están en nuestros alimentos, no necesitamos tomar vitaminas, hay muchas enfermedades hereditarias, todos estamos bien comidos, tenemos mala suerte cuando nos pega cierta enfermedad o padecimiento, los doctores son expertos en el asunto de la nutrición, las vitaminas hacen que los tumores y cánceres crezcan, etc. ¿Les suena familiar?, ¿No les parece demasiado simple?, ¿Qué les parece el hecho de que en este paradigma uno no es el culpable de su salud?. No sé a ustedes, pero a mí desde el principio no me cuadraba del todo, pero no estaba dispuesto a investigar por mi cuenta.

Eventualmente lo hice. Y en mi caso fue cuestión de días romper mi paradigma anterior. Ese paradigma está lleno de incongruencias y de un alarmante nivel de ignorancia, que una vez que ya estás del otro lado, te sientes aliviado y hasta triste porque los demás no se toman la molestia de confrontarlo.

Les quiero hablar sobre los temas más importantes al respecto. Entre ellos está que la pirámide alimenticia que nos enseñan en la escuela (siguen, y seguirán enseñando) está bastante mal. Tan mal, que el que la sigue al pie de la letra, está caminando directamente hacia la enfermedad. ¿Cómo le haces para explicarle a alguien que está siguiendo la receta al pie de la letra que en realidad está haciendo todo mal? Todo un reto. Hablaremos sobre los grandes grupos de alimentos y sus bondades. Tocaremos el tema del impacto de la industrialización de los alimentos en nuestra salud. Todo lo que considere necesario para ayudar a formarles un base que en el mejor de los casos lograré que asimilen y crean, pero que por lo menos espero que les genere dudas razonables y los empuje a investigar por su cuenta.

Una vez establecida la base podremos tocar temas más “avanzados” como los tipos de “dietas” que uno puede adoptar, estrategias para bajar de peso o para compensar un déficit o debilidad genética o circunstancial, etc. Lo interesante de todo esto es que vamos a ligar un asunto con otro para formar un todo, y así tener un conocimiento integral. Esta ha sido una de las partes que me ha llevado tiempo, la integración. Sin embargo estoy en la mejor disposición de soplarles mis descubrimientos e ideas.

¿Cuáles son tus paradigmas?, ¿Has investigado y experimentado por iniciativa propia todo aquello que respalde de manera sólida tu paradigma? O ¿Tu paradigma te lo impuso alguien más?

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