Escrito por: Raúl Alejandro

Grasas insaturadas. Las grasas buenas.

Las grasas insaturadas cuentan con uno o más enlaces dobles, por lo cual pueden funcionar como almacenadores de energía así como para funciones biológicas. Dichas funciones van desde creación de enzimas, como ingrediente para la síntesis de nuevas sustancias, hasta para la creación de hormonas y la correcta comunicación de todas las células.

Las grasas Omega

Existe un grupo de grasas insaturadas muy importante. Son el grupo de grasas de 18 átomos de carbono, y son conocidas como grasas omega. Las hay omega-3 (acido alfalinoleico), omega-6 (acido linoleico) y omega-9 (acido gammalinoleico). La diferencia radica en qué átomo de carbón se encuentra el enlace doble. Las omega-3 tienen el enlace doble en el 3er carbón y también se  conocen como grasas 18:3. Las omega-6 serían 18:6 y las últimas 18:9.

Estas grasas son las que se usan específicamente para la creación de hormonas, control del colesterol LDL, protección cardiovascular, reparación del cerebro (mayormente compuesto por grasas omega-3), y la más importante de todas las funciones: el equilibrio bioquímico de todas las membranas celulares, formadas casi exclusivamente de Acido araquidónico (AA) y grasas omega-6, y unas superhormonas que aquí se producen, llamadas eicosanoides (ácidos grasos de 20 carbonos). Casi nadie ha oído hablar de estas hormonas, pocos doctores las conocen incluso. Sin embargo, son las responsables de comportamientos extremos y casi inmediatos por parte del cuerpo, como vasodilatación, vasoconstricción, velocidad  metabólica, inflamación, desinflamación, producción de enzimas, protección inmunológica, tiempo de vida celular, etc. Son distintas de las hormonas normales ya que su tiempo de vida es bastante corto. Ejecutan su función y desaparecen, lo cual ha hecho muy complicado y caro aprender sobre ellas (además que no tienen una glándula específica que las segregue).

De las grasas omega, las más importantes son las omega-3 y 6. La omega-9 se puede producir a partir de las primeras 2 (aunque con la edad, va disminuyendo esta capacidad). En términos teóricos deberíamos consumir grasas omega-3 y 6 en una proporción similar ya que así era como el hombre se alimentaba en sus inicios. En esas épocas históricas el hombre era un oportunista, al ser una especie débil físicamente en comparación con los depredadores. De esta manera, con ayuda de sus herramientas, de manera constante se alimentaban de cerebros (con muchísimo omega-3) y de carnes que en ese entonces tenían alto contenido de esta grasa. Así era el mundo antes, existía una enorme cantidad de omega-3 disponible para el ser humano, y nuestro diseño sin duda estaba a la medida de las circunstancias. Poco tiempo ha pasado y nuestros requerimientos nutricionales óptimos no han cambiado mucho.

En que proporción se recomiendan

En este sentido hay muchas versiones sobre la proporción de grasas omega que debemos consumir. De acuerdo a la historia que les conté, la proporción de 1:1 en omega-6 y 3 tiene sentido. Pero podemos emigrar a ideas más conservadoras y estacionarnos sin problemas en proporciones de 1:2 hasta 1:5, tomando en cuenta lo abundante de las grasas omega 6 en comparación de las omega 3. Sin embargo eso dista mucho de ser verdad. Las grasas omega-3 tienen una cantidad muy limitada de fuentes de obtención. Las más abundantes son los pescados que se encuentran en un eslabón decente de la cadena alimenticia (ya que el omega-3 en realidad viene del plancton), la linaza y otros alimentos más difíciles de conseguir. Las grasas omega-6 son más fáciles de obtener, ya que se encuentran en la mayoría de los aceites comerciales (con todo y grasas saturadas y arranciadas). La proporción real en que se consumen normalmente las grasas omega-6 con respecto a la 3 es de 10 a 1, e incluso un número más ridículo como 30 a 1. No es sorpresa que las personas estén tan enfermas y con un flujo hormonal y enzimático incomunicado y bastante loco.

Las mejores grasas a consumir son las insaturadas, y dicho consumo idealmente debe estar bien proporcionado en su relación omega-3 y 6. El total de grasas en peso que deberíamos consumir diariamente varía con nuestro peso y nuestra actividad física. Para una persona de 70 Kg que no requiere fuentes de energía adicional proveniente de la grasa (deportistas), y que se encuentra en su peso ideal, una cantidad adecuada de grasas anda por los 50 a 60 gramos diarios, de los cuales solo son necesarios unos pocos gramos de grasas omega. No hay que esforzarse mucho para darse cuenta que la mayoría exceden esta cantidad en más del doble y triple, además de tener un consumo inadecuado en cuanto a la relación de dichas grasas se refiere, y consumiendo mayormente grasas saturadas.

En conclusión

Las grasas no son las malas de la película, sino que son indispensables para la buena salud y para los programas saludables de pérdida de grasa corporal. Lo importante es saber cómo y cuáles consumir. Hay que evitar a toda costa el consumo de grasas trans. Y al igual que los carbohidratos, las grasas son el punto de partida para mejorar la dieta y empezar a quemar la grasa acumulada, ya que en la mayoría de los casos, son los factores más descontrolados en cuanto a excesos se refiere.

Después de unos cuantos subtemas más de conceptos básicos de nutrición hablaremos más sobre las grasas omega y en su momento integraremos la información que respecta a grasas, carbohidratos y proteínas para llegar a las cuestiones prácticas y útiles: programas de pérdida de grasa, balanceo de energía, reducción de la carga de insulina, solución a enfermedades,  antienvejecimiento, etc.

Para la gente llega a ser increíble lo que se puede hacer simplemente cambiando la combinación de alimentos en nuestros platos (partiendo de que por regla general casi todo el mundo come muy mal, porque no sabe las reglas), sin mencionar lo que sucede cuando a esto se le incluyen suplementos alimenticios bien seleccionados: Supersalud.

Saludos.

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